Mercado laboral post pandemia: cómo es trabajar en una Fintech y qué busca la industria

La crisis global que provocó la cuarentena derivada de la pandemia por el covid19 potenció el crecimiento del ecosistema fintech en todo el mundo. En el caso de la Argentina, el aislamiento precipitó el uso de nuevos medios de pago, lo que generó, a su vez, una acelerada digitalización del sistema financiero. Según estadísticas de la Cámara Argentina que nuclea a las empresas del sector, a la fecha, en el país se registran 6.5 millones de Clave Virtual Uniforme (CVU), el código que habilita el uso de las billeteras digitales, y se estima que ese número podría pasar los 10 millones a fines del 2020.

La misma entidad señaló que el uso de las billeteras digitales durante la pandemia se multiplicó en un rango de entre el 120 y el 800 %, dependiendo de cada caso. En ese sentido, un informe de Kantar Media reveló que, con la llegada del Covid-19, el 76 % de los consumidores en el país ahora prefiere reemplazar el efectivo por los medios de pago electrónicos, incluso una vez superada la crisis.

La adaptación a los nuevos sistemas de trabajo

Así como el virus impuso nuevas dinámicas en materia de pagos e inclusión financiera, también modificó los procesos internos de las empresas. En el caso de la industria fintech, la pandemia aceleró el fortalecimiento de los canales de atención al cliente final y, al mismo tiempo, modificó la gestión de los recursos humanos a través de la digitalización de las relaciones internas en el ámbito laboral.

El trabajo remoto, que aumenta la calidad de vida y modifica los estilos de liderazgo dentro de las compañías, es solo uno de los ejemplos que reflejan la rápida adaptación que demostraron las empresas del sector ante estos nuevos retos.

Uno de los planteos que el Covid-19 introdujo en el mundo de la gestión de talento es la necesidad de usar oficinas. Aunque a algunos les preocupa que con esta nueva modalidad las empresas están perdiendo el capital social que habían logrado construir, la implementación del trabajo a distancia demostró numerosos beneficios. Uno de los más importantes es que los empleados lograron aumentar su productividad.

De acuerdo con un estudio de la firma Cushman & Wakefield, para el cual se entrevistó a más de 50 mil trabajadores de todo el mundo, el 75 % de los empleados afirmó que, a pesar del contexto actual, puede enfocarse efectivamente en actividades grupales e individuales. En ese sentido, según el mismo estudio, ya en la etapa previa al coronavirus, quienes realizaban tareas de forma remota estaban más comprometidos y tenían una mejor experiencia laboral que aquellos que habitualmente concurrían a la oficina.

Además de terminar con los mitos en relación con el trabajo en línea y la baja productividad, la autogestión y el compromiso de los colaboradores, la adopción obligada y acelerada de este nuevo sistema implica que el lugar de trabajo en un futuro no será un único espacio, sino que estará compuesto por diversas ubicaciones en las cuales los empleados encontrarán comodidad, funcionalidad y bienestar. Es por eso que las empresas también deberán innovar fortaleciendo la conexión cultural, el aprendizaje y la capacitación continua, y consolidar el vínculo con clientes y entre colegas.

En Bitso, por ejemplo, buscamos constantemente nuevas maneras de hacer las cosas, aceptando los cambios y adaptándonos a ellos. En este caso, implementamos en todos nuestros procesos la modalidad de trabajo 100 % remoto sin perder la motivación de nuestros equipos y el intercambio diario entre colaboradores. Quizá por eso no sea casual que, en simultáneo con esta transformación, alcancemos el millón de usuarios en nuestra plataforma.

La aparición del Covid-19 en todo el mundo no solo demostró que se puede trabajar sin oficinas ni fronteras, sino que modificó el concepto de trabajo: ahora, más que nunca, lo que se prioriza son los resultados y el bienestar del empleado.

El trabajo del futuro está en la inclusión financiera

Una de las nuevas dinámicas que impuso el coronavirus es la aceleración de la inclusión financiera. Desde hace algunos años, según distintos relevamientos de Forbes, Buenos Aires es conocida en el ámbito de los activos digitales por ser una de las ciudades con el mayor ecosistema de monedas virtuales del mundo.

En este último tiempo, dicho ecosistema en la Argentina y la región creció enormemente. Potenciado por la pandemia del coronavirus, hoy se estipula que el 1.5 % de los argentinos invierte en cripto, lo que implica un aumento del 10 % del mercado en el país respecto del 2018. En ese sentido, el interés global de las personas entre 18 y 24 años por las criptomonedas creció un 80 %.

Este crecimiento es una de las razones por las cuales muchos profesionales están interesados en buscar nuevas oportunidades laborales en este mercado aprovechando la expansión que el Covid-19 produjo en el sector. En tanto las fintechs continúan desarrollándose, aumenta naturalmente la demanda de talento. Así, las expectativas de desarrollo a futuro anticipan lo que será en pocos años un boom de nuevos puestos de trabajo, como ya lo estamos viendo hoy.

Los perfiles que más se buscan

Cuando el coronavirus se haya ido, el trabajo en línea se habrá convertido en una opción definitiva para muchos trabajadores de la industria del conocimiento, y la digitalización del mercado laboral será ineludible para promover la inclusión financiera y revolucionar el futuro de los pagos.

La clave del nuevo mundo será lo ágil, lo eficiente y lo digital, y tanto las empresas como las personas que se interesen en buscar nuevas oportunidades para potenciar su perfil profesional deberán acompañar esta transformación.

Dentro de la industria fintech, los perfiles más demandados son los tecnológicos. Una de las habilidades que más buscan las empresas del sector (y que más cuesta conseguir) es el conocimiento de la tecnología Blockchain. Según un estudio elaborado por Linkedin, esta tecnología dejó de estar identificada solamente con el nacimiento de las criptomonedas y se convirtió en una solución para numerosos problemas.

En ese sentido, de acuerdo con un estudio elaborado por Randstad en mayo de este año, la demanda laboral del ecosistema fintech también está centrada en perfiles del área de TI (como Software Engineer —Mobile y Fullstack—, DevOps, Data Scientist y especialistas en UX), pero también son requeridos los profesionales de otras áreas como marketing digital, desarrollo de productos, atención al cliente y expertos en manejo de finanzas y riesgo crediticio.

Sin embargo, el común denominador de todas las vacantes de este sector en general es la tecnología, ya que buscar trabajo en el ecosistema cripto o fintech implica desembarcar en una industria que soluciona problemas en el presente y apunta a construir el futuro cambiando el mundo de las finanzas.

Los profesionales formados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) son los perfiles más demandados en general por aquellas empresas que desean incorporar tecnologías como big data, automatización de procesos, robótica, blockchain, entre otras, según el mismo informe de Randstad.

Finalmente, comprometidas con revolucionar los servicios financieros, empresas del sector fintech como Bitso buscan profesionales que se atrevan a hacer cosas diferentes, promoviendo la innovación y ofreciendo un rápido crecimiento laboral al anteponer por sobre todo el desarrollo del talento de cada colaborador. Ser parte de una compañía del mundo fintech es ser parte de un equipo en donde existen personas que están dispuestas a romper los paradigmas para cambiar el statu quo que tenemos hoy .

La tecnología en el desafío de mantener el control del flujo de caja durante la crisis

La actual crisis socioeconómica causada por la pandemia de COVID-19 desencadenará un impacto común para la mayor parte de las empresas: la pérdida del control de flujo de caja, como resultado de la interrupción de las entradas de ingresos y el mantenimiento de sus compromisos recurrentes. Sin embargo, un escenario es certero: las empresas más digitalizadas se muestran mejor preparadas para gerenciar sus operaciones en medio de la crisis.

Aun así, tenemos la oportunidad de dejar esa historia con un nuevo nivel de productividad y aprender de los procesos que serán reinventados en el momento de la crisis. La sensación de urgencia añadida al escenario de incertidumbre tiene mucho que enseñar. La necesidad es la madre de la invención.

El acceso al crédito, por ejemplo, que siempre ha sido importante, pasa a ser una cuestión vital en este momento, el oxígeno de las empresas. Y la solución para este problema puede ir más allá de los caminos tradicionales: estamos hablando de innovación.

En este escenario, la tecnología y los datos pueden marcar la diferencia para mantener saludable el flujo de caja de la empresa. La tecnología permite operar de manera remota, mejor la experiencia del usuario y amplía significativamente la capacidad de distribución al mismo tiempo que reduce los costos.

Los datos tienen un papel aún más importante: arrojan luz sobre el análisis de crédito. La gran cantidad de información que viaja en los sistemas de gestión, permite un análisis basado en un vasto historial de transacciones recurrentes y complementarias de cuentas por pagar, cuentas por cobrar, niveles de stock, nóminas que van mucho más allá de la foto de un simple balance, trae la película en lugar de la foto, el check-up en lugar de la radiografía. Resultado: mayor aprobación, mayores límites, menores tasas, menos incumplimientos.

En general, podemos decir con seguridad que la crisis no está empeorando precisamente gracias a la tecnología. En el momento más agudo de la crisis, la tecnología pasó a ser una especie de red de protección para el negocio, que permite mantener la rueda girando. Ya sea que se trate de mantener la actividad principal del negocio, o cuando consideramos el uso de datos para tomar decisiones financieras más seguras.

Pasada la peor fase, la tecnología también es lo que permitirá el crecimiento o la reanudación del mismo. Buenos ejemplos son la educación a distancia, la telemedicina, el trabajo remoto y el e-commerce, que están teniendo una adhesión acelerada ahora, y están aquí para

quedarse. La tecnología es el único consenso de la crisis como factor determinante de sobrevivencia y los pasos futuros. El secreto será aplicar la tecnología intensamente para aumentar la productividad y creer más que nunca en el poder de los datos. Es un momento de reflexión, pero saldremos de la crisis mucho más fuerte. Aprovechemos la oportunidad que surge de la crisis.

Hospitales Inteligentes: Oportunidades y desafíos post Covid-19

Plantear las directrices de un escenario sanitario posterior a la pandemia por Covid-19 implica diversos desafíos, siendo el más relevante la adaptación a la dinámica exponencial de la incorporación tecnológica en el sector hospitalario y clínico.

Más de 200.000 casos de Covid-19 desde que llegó la pandemia a Argentina y una ocupación de camas de la unidad de terapia intensiva muy dinámica que preocupa a todos. Este escenario es inédito para el sistema de salud local, lo que está significando una presión excepcional al recurso humano y tecnológico.

En este contexto, la velocidad de transmisión de datos ha alcanzado una importancia crítica para la continuidad operacional del sistema sanitario. Para sostenerla, es necesario garantizar una conexión estable, sin demoras y sin cortes.

Ahora bien, plantear las directrices de un escenario sanitario post pandemia implica diversos desafíos, siendo el más relevante la adaptación a la dinámica exponencial de la incorporación tecnológica en el sector hospitalario y clínico.

En esto, las TICs refuerzan, ayudan y mejoran el actual modelo de salud, adecuando los recursos sanitarios disponibles a las demandas existentes y futuras. Entre ellas, la Fibra Óptica como medio físico se convirtió en el principal actor en materia de transmisión de datos, totalmente aplicable en soluciones de salud. Sólo por considerar una de sus cualidades más destacadas en este sector, la utilización de redes de fibra óptica evita la interferencia electromagnética en cualesquier equipos hospitalarios, por ejemplo; los equipos de rayos X y tomografías.

La opticalización de la infraestructura hospitalaria, mediante redes PON LAN (Passive Optical Network LAN), ha sido una gran solución en todo el mundo, compuesta esencialmente por Fibra Óptica monomodo en conexiones punto a multipunto. Gracias a la implementación de divisores pasivos, mediante una sola fibra es posible atender múltiples usuarios de red, con total control, y a una banda ancha de alta velocidad.

Además, las redes PON LAN, basadas en la solución Laserway de Furukawa, permiten alcanzar la convergencia entre múltiples servicios, como datos, video vigilancia, equipos electrónicos, dispositivos móviles, servicios de administración y registro electrónico médico (EMR), VoIP, entre otros.

Asimismo, esta tecnología entrega la posibilidad de ampliarse fácilmente a medida que las necesidades de ancho de banda aumentan con nuevos usos, sin la necesidad de realizar más tendidos de cables, lo que es de mucha utilidad, ya que las instalaciones hospitalarias son pensadas a largo plazo y son ambientes críticos que no deberían tener paradas frecuentes

Ya sea para contener los efectos de una pandemia que se prolongue en el tiempo, o para enfrentar las dificultades sanitarias del futuro, mejorar la infraestructura de comunicaciones en los recintos asistenciales, permite a los pacientes recibir servicios de mejor calidad, elevando el nivel de atención, y clasificando a los hospitales a los hospitales y clínicas como instituciones líderes en innovación científica y tecnológica.

En definitiva, el área de la salud hospitalaria y clínica post Covid19, con sus nuevas características, exigencias y desafíos, se beneficiará ampliamente de los avances tecnológicos en conectividad e infraestructura que pueden conseguirse gracias a la opticalización, lo que permitirá modificar por completo la praxis médica y la experiencia de los pacientes.

Practia desarrolló un asistente virtual para COVID-19 y la vuelta a la oficina

Buenos Aires 20 de julio de 2020. Practia, empresa de consultoría en negocios, tecnología e innovación, anunció hoy la disponibilidad de un nuevo asistente virtual desarrollado en la nube, destinado a descomprimir las consultas e inquietudes de clientes y colaboradores a medida que se retome el flujo normal de actividades en el marco de la pandemia de COVID-19.

“A lo largo de estos 120 días de aislamiento social, preventivo y obligatorio, identificamos que el volumen de inquietudes y consultas que han tenido que resolver las áreas de recursos humanos y seguridad e higiene fueron en aumento, muchas veces repitiendo la misma pregunta y generando demoras en otras actividades de estas áreas” señala Ricardo Scattini, Arquitecto de Soluciones digitales de Practia. En este sentido, Practia desarrolló una herramienta automatizada y con los conocimientos necesarios para resolver más de 100 preguntas sobre la enfermedad, sus síntomas, brindar las estadísticas más recientes y la posibilidad de hacer derivaciones según los protocolos vigentes en cada organización.

La plataforma permite crear encuestas, distribuirlas y, de ser necesario, habilitar a que quien responda pueda identificarse, para crear estadísticas de uso organizacional y conocer cuadros de tendencias sobre distintos temas como sintomatología y situaciones de riesgo de contagio, entre otras. “Estas herramientas ayudan a que las organizaciones puedan trabajar de forma temprana acciones preventivas orientadas a resultados concretos y la planificación de la comunicación necesaria para el normal desarrollo de sus actividades”, señalan desde Practia.

El Asistente de COVID de Practia, hosteado en servidores de Microsoft Azure, además incluye preguntas básicas de una consulta médica, ideal para poder acompañar a la persona a resolver cualquier duda sobre sus síntomas particulares y la posibilidad de que la persona se pueda poner en contacto con las autoridades sanitarias correspondientes de modo veloz y preciso.

De bajo costo y fácil implementación, la herramienta se integra con cualquier portal interno o externo y su contratación es mensual.

“Este tipo de herramientas permite resolver al menos unas 2.400 consultas o más por día, con una alta eficacia de derivación o resolución de casos, porque ha sido preparado para preguntar con mucha efectividad acerca de los síntomas, responder con precisión y tiene la capacidad de sumar otros diálogos propios de cada organización en dos semanas”, concluyen desde Practia.

“Este tipo de herramientas permite resolver al menos unas 2.400 consultas o más por día, con una alta eficacia de derivación o resolución de casos, porque ha sido preparado para responder con precisión y tiene la capacidad de sumar otros diálogos propios de cada organización en dos semanas”, concluyen desde Practia. Entre las preguntas más frecuentes sobre el tema se hallan:

  1. ¿Cómo se define un caso de Coronavirus?
  2. ¿Cómo se propaga la COVID-19?
  3. ¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?
  4. ¿Es posible contagiarse por contacto con una persona que no presente ningún síntoma?
  5. ¿Qué debo hacer si una persona cercana es COVID-19 positivo?

Empleo post-pandemia: los argentinos quieren elegir cómo trabajar

BUENOS AIRES, Argentina – 14 de julio 2020 – En Argentina, la cuarentena obligatoria comenzó el viernes 20 de marzo. Durante más de 3 meses de aislamiento social, gran parte de los argentinos está viviendo como trabajadores remotos por primera vez. En este contexto, según los resultados de una nueva encuesta realizada por OnePoll en nombre de Citrix Systems, Inc., las experiencias teletrabajando en cada caso fueron diversas.

No hay dudas de que la “Nueva Normalidad” será muy diferente a aquello acostumbrado por el mundo de los negocios en el pasado. De hecho, de acuerdo con esta investigación, antes de la pandemia de Coronavirus, los trabajadores de oficina de Argentina trabajaban desde casa un promedio de 4.83 días al mes y un 8% dijo nunca haber trabajado desde su casa. Seguramente este porcentaje aumente considerablemente pensando en el futuro del trabajo.

Hoy en día los argentinos están teletrabajando 20 días al mes, por lo que podríamos decir que el trabajo de casa se cuadruplicó por la cuarentena. Puesto de esta manera suena como un dato alentador, sin embargo, no hay que perder de vista que en pocos casos los empleados tuvieron la posibilidad de elegir si preferían o no trabajar de esta manera” comenta Juan Pablo Jiménez, vicepresidente de Citrix para Latinoamérica y El Caribe. “Lo que nos encontramos es que cada argentino tiene una tendencia diferente a la hora de pensar en la manera de trabajar con la que se sienten más cómodos, por eso, de cara a la Nueva Realidad, las compañías deben pensar en un modo de trabajo flexible en donde se valore la posibilidad de elegir: si se quiere trabajar 100% de manera remota, full-office o con un modelo híbrido según las circunstancias”.

¿Cuáles son los contrastes de los argentinos en cuanto a la experiencia de trabajo remota?

Trabajando desde casa

  • El 39% de los encuestados dijo que su jornada laboral es más larga ahora que trabajan desde casa, y están trabajando en promedio una hora y media más cada día.
  • Sin embargo, el 33% de los argentinos mencionó que su jornada de trabajo no ha cambiado y el 28% indicó que es incluso más corta que cuando trabajan desde la oficina.

Balance entre el trabajo y la vida personal

  • Cuando se les preguntó cómo el impacto del Coronavirus ha afectado la estructura de su jornada laboral, el 58% de los empleados de oficina dijeron que están trabajando en un horario más flexible. A su vez, el 60% de los encuestados comentaron que disfrutan de la flexibilidad de entrar y salir del trabajo cuando lo prefieran.
  • Sin embargo, el 25% reveló que tienen que hacer un esfuerzo consciente para dejar de trabajar en su horario normal, mientras que un 23% encuentra muy difícil desconectarse del trabajo.
  • A su vez, el 47% de los empleados ejercita más frecuentemente con su tiempo libre adicional, aunque un 20% utiliza este tiempo para continuar trabajando.

Productividad y la oficina

  • Casi la mitad (44%) de los empleados mencionó que son más productivos trabajando desde casa, en comparación con el trabajo de oficina. En promedio, son un 46% más productivos.
  • La mayoría de los empleados encuestados (74%) estuvo de acuerdo en que la experiencia ha demostrado que trabajar desde casa con las tecnologías adecuadas puede ser más productivo que trabajar en una oficina.
  • De igual forma, un 58% estuvo de acuerdo en que esta experiencia les ha hecho realmente apreciar el entorno de la oficina y el “ir a trabajar”, y un 63% extraña los aspectos sociales de la oficina.

Futuro del trabajo

  • El 53% de los trabajadores de Argentina desearía tener un estilo de trabajo más fluido entre la oficina y el hogar cuando vuelvan a trabajar en la oficina.
  • En esta misma línea, el 46% desea trabajar desde casa con más frecuencia y el mismo porcentaje prefiere horas de trabajo más flexibles que se adaptan a su estilo de vida y prioridades en el hogar.

La tecnología como habilitador del poder de decisión

Los resultados de la encuesta demuestran que en Argentina no existe un consenso sobre si es mejor el 100% remoto o el full-office, sino que refleja la existencia de prioridades y situaciones en las que es preferible una opción por sobre la otra. En cualquier caso, lo que destaca es la necesidad de que los empleados puedan elegir qué modalidad de trabajo les funciona, y es aquí donde las compañías deben acompañar el cambio cultural con la tecnología centrada en el usuario.

Sea cual sea la modalidad de trabajo que elija un empleado en un momento determinado, los resultados muestran la importancia y el valor en que su experiencia sea siempre la misma, y que se pueda sentir productivo en donde sea que se encuentre. Para ello, es importante que las empresas piensen en espacios de trabajo que se adapten a esas necesidades.

En este sentido, es posible crear espacios de trabajo que garanticen una experiencia de usuario satisfactoria desde donde sea que se conecte el empleado, sin descuidar la seguridad y habilitando modelos de trabajo más flexibles. Por ejemplo, Citrix Workspace crea un único punto de acceso a todas las aplicaciones y archivos que necesita un colaborador, y aprovecha la tecnología para que cada empleado pueda organizar, guiar y automatizar las tareas rutinarias, permitiéndole estar donde realmente ocurre el negocio y se siente más productivo, agregando valor y optimizando su experiencia.

El trabajo post-pandemia será un modelo basado en aprendizajes, que permitirá a las compañías tener presente los factores más humanos del negocio, con el empleado y su experiencia como norte, y pensando en la tecnología como un facilitador para la optimización, retención de talento, el empoderamiento y la libertad de elección” concluye Juan Pablo.

Conectividad y Covid-19: El importante rol de las cooperativas y pequeños ISPs

La pandemia global del Covid-19 puso en evidencia la importancia de la conectividad y el rol fundamental de los actores del sector a nivel nacional. Internet se volvió un servicio esencial y abrió el diálogo entre el sector privado y público para asegurar el acceso.

Hasta el momento la red de Argentina ha respondido sin sobresaltos a los cambios de demanda y tráfico. Es muy importante destacar el rol de las cooperativas y pequeños ISPs. Ellos operan mayormente en el interior del país alcanzando a zonas donde otras compañías, aún las más conocidas, no llegan, porque hacerlo con tendido propio requiere de inversiones que luego no son rentables en comparación con otras zonas del país. Aún así, responden satisfactoriamente a la demanda de cobertura y conectividad en este contexto de pandemia.

Según instituciones nacionales, en el país existen más de 600 cooperativas y más de 1.000 Pymes de telecomunicaciones que desde el 20 de marzo pasado permiten gestionar el crecimiento del tráfico en la red que aumentó, según ARSAT, un 50% desde el comienzo de esta situación.

Argentina cuenta con la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo) que es fundamental para brindar acceso a internet en todo el territorio, pero es importante señalar que se trata de una red heterogénea que presenta diferencias en alcance y capacidad según la región que observemos. No es lo mismo el interior del país que las grandes ciudades, y puntualmente en ellas, la distribución del consumo de red ha migrado fuertemente hacia las zonas residenciales durante el aislamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno Nacional hace ya más de dos meses.

Algunos hábitos de nuestra sociedad cambiarán por mucho tiempo. El teletrabajo ha llegado para quedarse en varios segmentos que han podido continuar operando gracias a esta nueva modalidad. La tele-educación, por su parte, ha puesto a millones de niños, niñas, docentes y profesores a conectarse diariamente durante horas  para continuar son sus clases e instancias de evaluación. Finalmente, y no menos importante: la telemedicina. En un contexto de pandemia y riesgo sanitario queda en evidencia la importancia de la conectividad, su alcance y estabilidad.

A futuro, las cooperativas y los pequeños ISPs, que funcionan mayormente en el interior del país, necesitarán mucho apoyo en el corto plazo. Será necesario seguir trabajando junto a ellos como lo hacemos hasta ahora en soporte, asesoramiento técnico y comercial en el diseño de sus proyectos y también en apoyo financiero. La población está aprendiendo a tener una vida cada vez más digital y es importante apostar al futuro.

La estrategía digital en tiempos de cuarentena

Cuando el COVID-19 llegó al sur de América en un vuelo internacional, el gobierno uruguayo ya estaba preparándose observando desde lejos la expansión de la pandemia.

La llegada del virus era inevitable, pero para poder cuidar a la sociedad y prevenir el caos, los objetivos en una primera etapa eran claros: transmitir información oficial y de calidad al público, evitar saturar los servicios de atención sanitaria y descongestionar las vías de comunicación telefónicas de los proveedores de salud.

En este contexto y para enfrentar el coronavirus COVID-19, además de la solicitud de higiene de manos, aislamiento social voluntario y uso de mascarilla; se desarrolló también una estrategia digital que contempló los siguientes aspectos:

  • La consolidación e integración en un sistema único con una base de casos centralizada, lo que permite realizar un seguimiento global y garantizar una atención adecuada de los casos clínicamente sospechosos y de los vectores de transmisión.
  • Interconexión entre dicho sistema y los distintos canales de comunicación con la población. Esta integración incluyó canales como las centrales telefónicas de prestadores de salud (públicos y privados), la central telefónica especial creada para enfrentar el coronavirus COVID-19 por el Ministerio de Salud Pública, conexión con los sistemas de envío de notificaciones y las empresas que realizaban el testing del virus.
  • La creación de la aplicación Coronavirus UY (y su publicación en los stores) en tiempo récord que, además de dar información y habilitar el cuestionario epidemiológico, al igual que los otros canales de comunicación, asiste a la población en su contacto con los servicios sanitarios. Una vez identificadas como caso clínico, las personas pueden ingresar sus síntomas diarios y comunicarse por telemedicina (prestación de servicios de medicina a distancia) con el personal sanitario de su prestador de salud directamente.
  • El desarrollo y puesta en producción de distintos paneles de control, tanto para el Ministerio de Salud, como para los distintos prestadores de salud de todo el Uruguay. Dichas paneles de control y bandejas de trabajo independientes, permitieron atender y realizar el seguimiento clínico de los pacientes, aún en aquellos prestadores de salud que no estaban totalmente digitalizados o que podían integrarse automáticamente.
  • También fue desarrollado y puesto en línea un canal digital adicional: un chatbot en todos los sitios web del Estado uruguayo, así como también de los prestadores de salud públicos y privados. El chatbot, integrado a WhatsApp y Facebook Messenger, brinda información sobre la enfermedad y su avance en Uruguay, recomendaciones y un cuestionario epidemiológico único creado por el Ministerio de Salud Pública y la Agencia de Gobierno Electrónico (AGESIC) junto al sector privado de Uruguay para las personas con posibles síntomas.

Esta estrategia digital implementada de manera ágil y a buen tiempo está permitiendo organizar la demanda de atención según criterios sanitarios, por lo tanto se optimizan los servicios de asistencia a la población, a la vez que, apoyados en la virtualidad se protege al personal médico y se frena la propagación del COVID-19. Ésto ha sido posible gracias a la infraestructura tecnológica con la que cuenta el país, así como también gracias a la integración y colaboración honoraria entre diversos organismos públicos y privados.

Usar la tecnología GeneXus, en principio, permitió el desarrollo de un sistema sofisticado y con múltiples niveles de interacción en tiempo récord -solamente dos semanas-, y facilitó realizarlo de manera ágil, flexible y escalable para resolver un problema de misión crítica de prioridad global.

Ahora esta tecnología uruguaya permite integrar muy velozmente el sistema que desarrollaron las compañías globales Apple y Google.

Coronavirus UY APP integra tecnología de Google y Apple, y lanza el sistema opcional de alerta de exposición por bluetooth que respeta la privacidad.

Actualmente Coronavirus UY brinda un mecanismo seguro de autoevaluación para el COVID-19 sin saturar las líneas telefónicas y evitando traslados, que apuntan a mejorar la atención de quienes sospechan tener COVID-19. Además, cuenta con funcionalidades como el testing en auto (Drive-Through), para disminuir la posibilidad de contagios, e incluso cuenta con telemedicina para quienes dan positivo en el test. Este sistema optimiza la comunicación entre la población y los servicios de sanidad, al colaborar con los ciudadanos que requieren una evaluación médica.

La totalidad de los pedidos de información y reportes de casos de Uruguay se manejan a través de este sistema, que ha tocado a casi un millón de personas (27% de la población de Uruguay). La aplicación ya ha sido descargada por más de 350.000 usuarios, sólo en Uruguay, y se espera que, con la nueva funcionalidad incorporada junto a Apple y Google de «contact tracing», el alcance sea de más del millón de usuarios.

Alertas de exposición

En esta nueva fase, al encender el Bluetooth del móvil se le permite al dispositivo recibir una alerta de cercanía o exposición a una persona que haya estado diagnosticada con COVID-19.
A su vez, quien tenga el virus podrá colaborar -bajo su consentimiento- compartiendo esa señal desde su móvil (que no envía datos personales ni de ubicación geográfica).

No se produce un intercambio de datos personales si no que estrictamente se trata de señales por bluetooth que son traducidas a “Alerta de Exposición”. Es de valor para el usuario que tendrá en su mano el control de querer recibir una señal que le indique aproximación al virus, para luego -en caso de que suceda la alerta- contactarse con su prestadora de salud a través de la App y solicitar una consulta médica.

Es importante destacar que la información es privada y que los datos personales sólo se centralizan en el Ministerio de Salud Pública cuando el ciudadano registra la solicitud de consulta y diagnóstico.

Es una ventaja para la población poder contar con esta herramienta de prevención y alerta, y por el otro lado para quienes estén en conocimiento de tener coronavirus, es un compromiso de responsabilidad social así como también una excelente manera de colaborar para detener la propagación de la pandemia.

Muchos tienen la chance de obtener beneficios del sistema, pero eso se lo debemos muy especialmente a un subconjunto mucho menor, que son quienes colaboran cuando llega el momento. A ellos se les pide autorización para compartir anónimamente que son vectores de contagio. Es en forma anónima y respetando su privacidad, pero ellos siempre sabrán que eligieron ayudar a los otros. Si algunos dispositivos emiten a su dueño una alerta que de otra forma no hubiese recibido, eso ya es ganancia. Si un usuario recibe una alerta que en realidad no era necesaria, lo peor que puede pasar es que haga una consulta, quizá un test, y se lo descarte como portador. Hay mucho para ganar y poco para perder”, señala al respecto Gastón Milano, CTO de GeneXus. “Cuantas más personas participamos más chances tenemos de recibir alertas y de ayudarnos unos a otros”, concluye.

Esta nueva funcionalidad está desarrollada con tecnologías de Apple y Google integrada a la Aplicación Coronavirus UY. Uruguay es uno de los primeros países de todo el mundo, y el primero en latinoamérica, en poder llevar a su población esta funcionalidad avanzada.

Crece el eCommerce como respuesta ante la pandemia

Buenos Aires, 6 de mayo de 2020 – El crecimiento del eCommerce y su aplicación en todo tipo de comercios es una constante de los últimos años. Gracias al desarrollo y el trabajo de la industria IT, el comercio electrónico se convirtió en un canal de contacto personalizado, práctico e inteligente con el cliente, que complementa a la experiencia de compra tradicional en la tienda física.

Sin embargo, es en este contexto tan especial en el que las tiendas pueden sostener su negocio gracias a la aplicación de un eCommerce que capitalice los nuevos hábitos de consumidores. lo que puede resignificar la forma en la que las tiendas se relacionan con sus clientes a la hora de realizar una compra.

El aislamiento social preventivo y obligatorio en Argentina a raíz de la pandemia del COVID-19 ha cambiado el comportamiento de los consumidores de forma tan repentina como significativa. El cierre obligatorio de muchas tiendas físicas y la cautela presente en la sociedad por la posibilidad de contagio al exponerse al contacto con otras personas ha llevado a los consumidores a volcarse al eCommerce de forma masiva, como nunca lo habían hecho. En cuestión de semanas, el comercio electrónico puede crecer lo que le habría llevado los próximos años.

Según indican los últimos resultados obtenidos por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), las ventas a través de comercios online de los supermercados durante las primeras tres semanas de la cuarentena, crecieron un 300% en relación a las tres semanas previas al inicio del aislamiento. En el caso de las farmacias el incremento fue de un 60% y en el de la computación del 50%.

En este contexto, la redistribución de recursos del retailer para la atención del cliente a través del canal online será esencial para que la experiencia de compra sea eficiente y satisfactoria. La logística de envío de productos, la utilización de las tiendas físicas para una metodología de “click and collect” y la gestión de devoluciones y cambios son fundamentales en esta nueva dinámica de consumo y les darán a las empresas un valor agregado diferencial.

“En el caso de aquellos retailers que todavía no han dado su salto hacia el canal digital, esta nueva tendencia de consumo supone un gran desafío, pero a la vez una gran oportunidad”, comenta César Etchebarne, Director de Operaciones para Napse Sur, y añade: “Con algunas herramientas tecnológicas se puede crear un eCommerce que se integre a sistemas de gestión que ya se encuentran en funcionamiento dentro del retailer, sin la necesidad de modificar toda su operación o aplicar una estrategia de omnicanalidad completa. Situaciones de ‘pick-up in store’ o el control centralizado de las devoluciones, pueden ser resueltos por el retailer gracias a la aplicación de herramientas como BRIDGE, que permiten potenciar ambos canales, el del eCommerce y la tienda física”.

La transformación digital, hoy se ve acelerada por este contexto tan peculiar y muchos de los procesos necesitan ser ajustado a la nueva realidad sin pasos intermedios para que los retailers puedan sostener sus ventas. Aquellos que acepten el desafío de fortalecer el canal digital, estarán mejor preparados para la nueva cotidianeidad que nos espera, donde el eCommerce tendrá definitivamente una presencia mucho más significativa dentro de la experiencia de compra de los consumidores.

Como preparar e impartir cursos online durante la contingencia

Ahora que estamos en plena contingencia, las universidades deben optar por las clases en línea como la única alternativa para continuar con los procesos educativos que brindan a la población. Es importante que lo hagan de una forma ordenada para que se mantenga la calidad y sigan un proceso que les permita diseñar, implementar y evaluar los cursos que estarán impartiendo bajo este esquema.

La directiva de la institución debe considerar que el operar totalmente en línea mientras dura la continencia no significa que todos los cursos deberán permanecer en línea para siempre. La permanencia de los cursos en línea tendrá que ser evaluada por la institución al término de esta etapa.

Los profesores que no hayan trabajado con herramientas de educación en línea deberán actualizarse en el uso de estas nuevas tecnologías antes de implementar los cursos virtuales. Naturalmente este proceso debe ser amigable para que la plantilla docente no se agobie por el cambio repentino.

En relación a los estudiantes, es importante comprender que no todos cuentan con los mismos recursos técnicos para tomar las clases en línea. Algunos tendrán una velocidad de conexión más lenta que otros y sus dispositivos electrónicos no serán eficaces en todos los casos. Esta diversidad requiere que la escuela y el profesor tengan cierta tolerancia y creen alternativas para aquellos estudiantes que experimenten dificultades técnicas.

Para empezar con el diseño del curso, se debe evaluar su infraestructura actual. Al revisar el plan de estudios con el que se trabajaba se puede filtrar el contenido, ya que lo que funcionó en clase podría no ser tan efectivo en línea.

Después, hay que describir los objetivos del curso y decidir cuánto tiempo estarán los universitarios en cada lección. Esto ayudará a reorganizar el programa de estudios y determinar cuántos módulos y lecciones necesita planificar.

Recopilar contenido. Se deben reunir los contenidos y los recursos que se utilizaban en las clases presenciales para incluirlos en los cursos online, como videos, sitios web, artículos, libros de texto, etc. Las asignaturas se basarán en estos recursos. En este punto, es crucial determinar qué Sistema de Gestión del Aprendizaje (LMS por sus siglas en inglés, Learning Management System) desea usar y cómo la usará.

Los mecanismos de evaluación son clave para un sistema de educación en línea. Por eso se deben crear parámetros que evalúen múltiples resultados de aprendizaje pero que también sean comprensibles para los universitarios. Los cuestionarios son eficientes para conocer los comentarios inmediatos de los alumnos, aunque se deben usar con moderación.

Una vez que se ha diseñado el plan de estudios con la estructura de las lecciones y la forma de evaluación, puede empezar a crear y a definir el contenido de esas lecciones.

Para que las clases en línea sean exitosas se pueden llevar a cabo algunas acciones, como alegrar el tono del curso. Los cursos que tienen la mayor participación del estudiante son aquellos que se leen como una conversación en lugar de un libro de texto. Es decir, son más amenos. Al diseñar las clases se debe considerar el contenido y los recursos que recopiló, junto con el esquema del curso y no dejar que los recursos hablen por el profesor. Los recursos, como videos, deben ser complementarios a su contenido y solo se deben usar cuando mejoran la lección.

Al dar una clase en línea el maestro debe escribirla como si fuera una clase presencial, dando una explicación del tema, con ejemplos y materiales de apoyo cuando sea necesario para ayudar a los alumnos a tener una comprensión integral. Las instrucciones dentro de una clase virtual deben ser detalladas y explícitas. Cuanto más claras sean menos estudiantes enviarán correos electrónicos con dudas.

Para mantener el compromiso del alumno se debe impulsar su interacción, haciendo que los temas sean atractivos. Algunas actividades para lograrlo pueden ser debates, participación activa y tareas grupales, tal como se hacen en las clases dentro del salón. Existen muchas herramientas en los LMS que pueden usarse para mantener la interacción de los estudiantes en línea. Además, se pueden explorar las herramientas de terceros así como las redes sociales para aumentar la participación y el entusiasmo de los alumnos.

Agregar encabezados, imágenes, cuadros de llamada y colores adicionales requiere un esfuerzo mínimo, pero puede aumentar significativamente la cantidad de tiempo que los alumnos atienden en una lección en particular.

Con el aprendizaje en línea, hay más oportunidades para personalizar la educación. Es posible presentar cada tema utilizando una variedad de textos, imágenes, videos y herramientas interactivas para proporcionar algo distinto para cada tipo de universitario. La variedad es clave para maximizar la experiencia de aprendizaje.

Los cursos en línea nunca deberán ser leyes: siempre hay margen de mejora. Una vez que haya ejecutado el curso una o dos veces, se puede y debe modificar para mejorar la experiencia de aprendizaje para el próximo grupo. Finalmente, mantener positividad y seguridad al impartir las clases en línea “contagiará” de entusiasmo a los compañeros docentes, padres de familia y sobre todo, a los estudiantes, quienes deben visualizar a la contingencia como un reto y no como una limitación de su proceso educativo.

COVID-19. La nueva normalidad: cómo estamos creando el futuro

¿Se puede volver a la vida social tal cual la conocíamos? ¿Los gimnasios van a abrir sus puertas para llenarse de gente? ¿Seguiremos viajando en avión con espacios cada vez más reducidos? ¿Vamos a volver a la oficina a sentarnos en escritorios compartidos sin ningún tipo de protección? ¿Es en realidad posible pensar en una salida de la cuarentena inmediata y total?

Cuando escuchamos a Bill Gates decir que la vacuna contra el Coronavirus va a tardar al menos 18 meses, o a científicos que plantean que al final la solución va a estar en que la comunidad genere inmunidad, me quedan muchas dudas. Me animo a decir que estamos ante una nueva normalidad y que el futuro está mucho más cerca de lo que pensamos.

Nos pasamos preguntando cómo va a ser la vida después de la cuarentena, cómo van a ser nuestras relaciones sociales, cómo seguirá la educación de nuestros hijos y cómo volveremos al trabajo. Tenemos que dejar de considerar a la cuarentena como un paréntesis en nuestras vidas, y empezar a pensar cómo podemos prepararnos para esta nueva realidad. El cambio es ahora, y hay que adaptarse. Con cada una de las acciones que tomemos día a día construímos ese futuro que tanto pensamos. Porque el futuro es hoy.

No creo que debamos elegir entre vida o prosperidad, como si ambas cosas no pudiéramos tener.

En este nuevo escenario, ¿cómo deberíamos pensar a la empresa? Una organización que entiende que la nueva distancia física llegó para quedarse y trabaja para optimizarla, debería considerar estos temas:

  • Aprovechar todo el potencial que ofrece la oficina remota, con oficinas físicas que tengan menos puestos de trabajo y equipadas para actividades específicas. Prever presencia mixta, física para aquello que sea indispensable y remota para el resto de los colaboradores. Aquel que debe estar en la oficina (por tipo de actividad o porque no tiene espacio en su casa), estará en la oficina; aquel que puede y prefiere su casa, en su casa. Buscar empleados en el barrio para reducir la necesidad de transporte o pensar en logística propia para aquellos que tienen que tener presencia física. Ahora, la casa de cada colaborador se convierte en una preocupación; pensar en seguridad, ergonomía, confidencialidad, servicios esenciales para cada caso. Esto plantea un nuevo desafío en materia de legislación laboral, ART, seguros, seguridad e higiene. Y una oportunidad para, por ejemplo, las empresas de telecomunicaciones y por qué no los proveedores de equipamiento, que podrán ofrecer nuevos combos de servicios y productos que combinen oficinas y casas particulares.
  • Pensar una organización toda digital. Elegir como socios y proveedores aquellos que nos ayudan a optimizar nuestros tiempos y a mantener la distancia física. Desde el banco virtual hasta las soluciones de firma digital para recibos de sueldo, por elegir solo dos ejemplos. Trabajar con nuestros clientes de manera remota para hacer más efectivas las reuniones y eliminar los tiempos de viaje. Usar ese mismo mecanismo para las ventas, incluso en el exterior.
  • Tener herramientas y soluciones que residan en la nube y acceso desde cualquier lugar. Los proveedores locales tienen que aprovechar esta oportunidad para ofrecer servicios tentadores y que permitan evitar la dependencia de los enlaces internacionales.
  • Repensar toda la logística de productos. ¿Sirve alejarse de los puntos de extracción? La globalización jugó en contra. La distancia nos complicó a todos. Esto plantea nuevas reglas. ¿Será el momento de los vehículos autónomos, de los robots y de los drones?
  • Impulsar la realidad aumentada para utilizar en, por ejemplo, entrenamientos y coaching a distancia, eventos corporativos y de presentación de productos, y por qué no actividades y asistencia en terreno.

Tenemos que aceptar que este nuevo paradigma vino para quedarse y, por lo tanto, hay que cambiar. No hay alternativa. Este futuro lo estamos haciendo hoy entre todos.

Antes no podíamos elegir teletrabajar y ahora es obligatorio: ¿Cómo será el trabajo post pandemia?

¿Cómo será el mundo post pandemia? Pienso mucho en esto últimamente y creo que cuando volvamos a la “normalidad” será una normalidad diferente donde muchos aspectos cotidianos se verán atravesados por lo que nos tocó vivir a nivel global. Uno de esos aspectos, sin dudas, será el trabajo. Y el motivo es claro: en 2019, 62% de empresas de Latinoamérica no le permitían a sus empleados trabajar de forma remota (según el estudio El trabajador digital en 2019, Citrix). Vaya paradoja: ¡antes no podíamos elegir teletrabajar y ahora es obligatorio!

¿Pero cómo está resultando esa experiencia? Tal vez la respuesta a esta pregunta sea una mezcla de conformidad y disconformidad. El teletrabajo nos permite hoy estar seguros en nuestras casas conservando a la vez nuestro empleo. Nos está mostrando la maravilla de recuperar el tiempo que perdemos en el tránsito. Seguro hay empresas que estaban preparadas cultural y tecnológicamente para habilitar esta modalidad y sus empleados ya estaban preparados para teletrabajar de forma eficiente; pero aquellas que no, quizás estén creando contextos de micromanagement abrumadores, sus empleados estén perdiendo productividad al encontrarse con tecnología que funciona más como un obstáculo que como una solución, y que encima puede exponer los datos a grandes riesgos. Puede que haya personas pasando solas la cuarentena, que trabajan 24/7 con la excusa de mantenerse ocupados, pero que a la vez se sienten desgastados. O familias donde los padres además de trabajar tienen que atender en simultáneo a sus hijos, quedando con la sensación de no poder enfocarse 100% en nada. En este escenario, creo que no estamos solo teletrabajando. Estamos navegando una crisis mientras intentamos trabajar.

El teletrabajo es una modalidad con múltiples beneficios que tiene que realizarse en un contexto adecuado de trabajo. Tiene una curva de aprendizaje por parte de los empleados y requiere que los empleadores implementen un programa de calidad observando aspectos tecnológicos, culturales, de liderazgo y de recursos humanos. Todo esto hace que sea un modelo exitoso. Pero en la actualidad, con tantos factores externos impactando en la productividad de las personas, la clave para las empresas será documentar qué funcionó bien al implementarlo y aquellos puntos a trabajar a futuro sin sacar conclusiones apresuradas. Por parte de los empleados, si el teletrabajo no cumplió sus expectativas probablemente tampoco es el momento adecuado para hacer una evaluación determinante sobre este modelo.

En este sentido, uno de los mayores aprendizajes que podremos llevarnos en el mundo corporativo será que todo espacio de trabajo tiene que buscar lograr el bienestar de los empleados. Y ese espacio debe impulsarlos y motivarlos para que puedan lograr su máximo potencial. Pero por sobre todo tiene que estar muy relacionado al poder ELEGIR. Ese poder que muchos no tenían antes y que no tenemos ahora. Ni los cubículos, ni los espacios abiertos, ni el teletrabajo funcionan si los pensamos bajo el concepto de “lo mismo sirve para todos”. En el futuro los empleados deberían poder elegir desde donde trabajar, incluso deberían poder alternar entre distintos espacios de trabajo según los objetivos que deban lograr. Y las empresas deberían asumir a la movilidad empresarial como una estrategia para crear un negocio dinámico y resiliente.

Esto necesitará que las empresas migren hacia una cultura que fomente la movilidad y genere confianza mutua. El liderazgo también deberá adaptarse porque en esta nueva realidad no será importante cuánto tiempo pasamos sentados frente a un computador, sino que tengamos objetivos claros y medibles a lograr. Y por supuesto, contar con tecnología que sea una aliada para lograr estos propósitos.

En definitiva, el camino hacia una experiencia de trabajo superior está marcado por la personalización y es hacia allí donde las empresas deben dirigirse ahora que finalmente se comprobó que el trabajo no puede ser un lugar al que vamos… tiene que ser una actividad que hacemos desde cualquier lugar.